Mi nombre es Jorge León, vivo en Barcelona y dirijo una empresa especial de servicios de limpieza para insertar en el mundo laboral a personas con disminuciones (25 trabajadores). Me gustaría explicar mi experiencia con el Gran Maestro Wong Kiew Kit, porque pienso que puede ser de interés para otras personas que están o que pueden estar en una situación similar a la mía.
Buscaba una técnica que me permitiese mejorar mi salud, mi vida profesional, mi vida familiar; en general, mi vida personal. Hasta esta fecha había realizado algo de Tai-chi, con un profesor durante tres años que seguía las enseñanzas del maestro Tew Bunnag (Tailandia). Como introducción no estaba nada mal; me permitió mejorar algo mi vida, pero no lo suficiente: los problemas de salud persistían.
Mi primer encuentro con Sifu Wong fue en una conferencia sobre el Chi-Kung, en Octubre de 1998 en Barcelona. Sifu nos explico en qué consistía el chi-kung y nos hizo a todos los asistentes una demostración: experimentar directamente lo que es generar chi mediante el ejercicio Levantar el Cielo. Fue cuando por primera vez experimenté lo que era el chi en mi corazón; ése fue el primer momento que sentí que mi corazón podía sonreír y podía abrirse a la vida.
El 13 de Marzo de 1999 tuve mi segundo encuentro con Sifu. Por aquella época, Sifu realizaba consultas individualizadas; así que me decidí a realizar una consulta para solucionar mis problemas de salud cada vez más agravados (asma, artrosis en la rodilla derecha, escoliosis, ansiedad, stress, fumador) . Esta experiencia fue muy especial para mí; me citó en un parque, me hizo realizar unos ejercicios, seguí sus instrucciones al pie de la letra hasta que se me acercó, me tocó de forma muy suave en las caderas y sentí como si me desbloquease. A partir de ese instante empecé a moverme de forma vigorosa hasta que la energía estalló dentro de mí y me invadió todo el cuerpo; fue entonces cuando sentí una alegría desbordante que se precipitó en una gran carcajada de risa incontrolable. Esta experiencia fue fantástica, el camino de la curación acababa de empezar para mí; aún recuerdo como por la tarde, en su conferencia, me hizo salir para explicar mi experiencia a los asistentes y no podía explicar con palabras todo lo que había sentido, aunque no hacía falta porque el entusiasmo, alegría y paz se reflejaba en mi cara.
Empecé cada día a integrar en mi vida los ejercicios especiales que Sifu me dió para mi recuperación, enfrentarme al dolor de la enfermedad con la maravillosa herramienta de la inducción del flujo de chi, desechar toxicidades, superar la enfermedad sonriendo desde el corazón, fluyendo con la energía para eliminar de mi vida el cansancio, la enfermedad, la ira, el egoísmo; poco a poco, escalón a escalón, saboreando los progresos, superando los momentos de dudas y crisis, abriéndome al aprendizaje, confiando en la vida, confiando en las palabras y las instrucciones que nos da el Maestro en los cursos. Sifu nos da la información que necesitamos para cada momento. Si seguimos sus claras instrucciones, nuestros resultados se verán en poco tiempo. En el primer año, conseguí dejar de fumar -en marzo de 1999- después de muchos intentos, desapareció el insomnio, mi asma empezó a mejorar, mi mente se volvió cada día más clara y fresca, en general había mejorado.
En Agosto del año 2000, el Gran Maestro Wong Kiew Kit y los organizadores de cursos en España prepararon un gran encuentro internacional de las Artes Marciales del Institute Saholin Wahnam en Camponuevo (Segovia-España), con un programa extenso en las distintas artes: el Chi-Kung, el Tai-chi-chuan y el Kung Fu. El programa de Chi-Kung al que me apunté, como parte del proceso de curación que había abierto, era: masaje de órganos internos, respiración abdominal y zhang-zhuang -generando fuerza interna-. Asimismo, realicé los cursos de Tai-chi-chuan, para retomar mis antiguos conocimientos de Tai-Chi ("dance"); el contenido del programa era: fundamentos del tai-chi-chuan, la forma de 24 patrones del estilo Yang, empuje de manos y todas los secuencias de combate. Siete cursos intensos, vividos con intensidad, unos cursos que pusieron al descubierto todas mis carencias; aquello que yo praticaba y llamaba taichi no tenía nada que ver con las artes que Sifu nos enseñó, ahora entiendo lo que tantas veces nos decía, que el arte del Tai-chi-chuan se había desvirtuado, lo que conocíamos en Occidente como Tai-Chi era sólo una pequeña muestra de lo que realmente era el Tai-Chi: un arte marcial.
Comencé a practicar cada día Tai-Chi-Chuan como arte marcial, era muy torpe con la forma, mi cuerpo estaba completamente bloqueado, practicaba pero no veía progresos significativos; los progresos en mi caso no eran tan espectaculares como en el Chi-Kung en el principio, las mejorías eran más lentas porque necesitaba más tiempo. En una ocasión, en un curso de Tai-Chuan, le pregunté al Maestro por qué no obtenía resultados más evidentes y él me contestó que era una cuestión de tiempo, ya que había comenzado para mí una cuenta atrás de purificación y limpieza y que, por tanto, mi propia naturaleza necesitaba tiempo para poder eliminar todos los deshechos acumulados (que no eran pocos) y eso requería, sobre todo, paciencia. Me dijo que tenía que confiar, me recordó cómo estaba antes y cómo estaba en ese momento, de esta forma me dió una respuesta sencilla, simple, efectiva y directa, justamente lo que necesitaba en ese instante; sus palabras están llenas de sabiduría. Había que ser perseverante, disciplinado con la práctica, los cambios seguían sin ser evidentes; ahora, cuando miro en la distancia, comprendo que fue un trabajo fundamental para mi progreso, a pesar de que los resultados no eran evidentes.
En el verano del 2001, se organizó otro encuentro en Banyoles (Girona); por esas fechas, mi asma había desaparecido, mi energía había aumentado considerablemente, mi mente estaba cada día más fresca y clara para enfrentarme a los problemas cotidianos de mi vida profesional, la seguridad en mí había aumentado, disfrutaba de mi tiempo libre como nunca, la relación con mi pareja se consolidó firmemente desde el sentido más amplio del amor, todo eran buenas noticias. Sin embargo, mi práctica del Taichichuan no estaba dando los frutos que yo deseaba: mi forma no era correcta, mis posiciones no estaban asentadas a la tierra; así que ese año repetí algunos cursos de Taichichuan. En ese curso mejoré lo suficiente para poder rectificar todas mis posiciones incorrectas y proseguir mi entrenamiento en los sucesivos meses.
Comencé a practicar cada día zhang-zhuang (los tres círculos o levantar aguas), mis ejercicios especiales de Chi-Kung y la forma Yang de 24 patrones; practicaba una media de 1'00" a 2'00" hs. al día repartidas en dos sesiones, una por la mañana antes de ir a trabajar y otra al final de la tarde antes de cenar y, cuando tenía la oportunidad, practicaba Tui- Shou una vez a la semana con mi brother Daniel, de Barcelona. En este periodo de tiempo noté un cambio aún más importante: mi forma mejoró mucho, aunque aún me faltaban muchísimas cosas por aprender, sabía que estaba en el camino correcto. Esto me motivó mucho, al ver que todo el esfuerzo y el trabajo que había realizado estaba mostrando los frutos.
En Octubre del 2001, se organizó un curso en Madrid como repaso del curso del verano en Banyoles. El programa integraba el Estilo Chen de 42 patrones, un estilo mucho más marcial que la forma corta de 24 patrones Yang. No pude aprender toda la forma, sólo una pequeña parte, era incapaz de memorizar tanta información; así que me planteé disfrutar del curso, mi objetivo fue fluir y consolidar mis posiciones, mi fuerza interna, dándole una especial importancia al ejercicio Acariciar la Cola del Gorrión. En ese momento la forma Chen era demasiado para mí, creía que no podría realizarla nunca. Mi progresión fue notable, en un momento de la práctica tuve una manifestación de Chi en posición de jinete: mis brazos volaban, no podía pararlos. Fue una experiencia fantástica. Sifu nos animaba a fluir y nos explicó que él intuía que los grandes maestros habían desarrollado muchas de sus habilidades a través de la manifestación de flujo de chi. Sifu me animó a realizar el curso especial de Tai-Chi-Chuan que se estaba preparando en Sungai Petani (Malaysia) para el mes de Julio, con todos mis amigos-hermanos de práctica- Javier, Iñaki, Jeffrey, Laura, Roberto, Attilio, Ricardo y Ángel.
Mayo del 2002. Era el momento de saber si estaba preparado para realizar el curso de Julio en Malaysia; sobre todo, si podía realizar la forma del estilo Chen, porque era un requisito para poder asistir al curso especial de Tai-Chi-Chuan de Malaysia. Desde Octubre hasta Mayo sólo me había aprendido una primera parte de la forma Chen, así que en el curso de Mayo que se volvió a organizar en Madrid tuve otra oportunidad para aprender lo que me faltaba de la forma Chen. La forma Chen la aprendí con la ayuda de Javier Galve, quien me dedicó su tiempo y su conocimiento en Junio del 2002; aunque hay que pulir todos los patrones, estaba contento porque pude superar el listón y mi rodilla de momento también, a pesar de que continúan las molestias.
Así que pensé qué iba hacer en el verano. Mirándolo en la distancia, estaba inquieto; todo era nuevo para mí: el país, la cultura, el idioma, el gasto económico que suponía. Dudaba de si realmente iba a aprovechar el curso con Sifu; por una parte, no había traducción simultánea al español y yo no sé nada de inglés, aunque también sabía que no me hacía falta porque Sifu nos enseña de corazón a corazón, no hay mejor lenguaje en el mundo que éste. Por otro lado, el compromiso que llegamos todo el grupo en la estancia de retiro y práctica que nos auto impusimos como disciplina en Cameron Highlands, para mi era un desafío muy importante ya que no sabía si podría aguantar, eran muchas cosas a tener en cuenta. Medité dejando a un lado lo que mi cabeza intelectualizaba y fluí con el chi, eliminando tensiones innecesarias, y me dije a mí mismo que si había llegado hasta aquí era por algo así que hice lo mejor que podía hacer aprenderme la forma Chen disfrutando y fluyendo, y por otro lado sacar el billete de avión hacia Malaysia.
Querido Sifu, estoy profundamente agradecido de todo lo que me ha enseñado en todo este tiempo, mi vida ha cambiado radicalmente, tanto en mi practica de las artes como en mi vida diaria, no hay dinero en el mundo para tanta riqueza como las artes que nos enseña, siento un profundo gran respeto por mi Maestro y por los Maestros que enseñarón a mi Maestro.
Jorge León García
Septiembre - 2002
Este testimonio esta puesto en esta pagina de mi amigo, compañero y hermano Javier Galve.
www.chi-net.com , en la sección de experiencias
Buscaba una técnica que me permitiese mejorar mi salud, mi vida profesional, mi vida familiar; en general, mi vida personal. Hasta esta fecha había realizado algo de Tai-chi, con un profesor durante tres años que seguía las enseñanzas del maestro Tew Bunnag (Tailandia). Como introducción no estaba nada mal; me permitió mejorar algo mi vida, pero no lo suficiente: los problemas de salud persistían.
Mi primer encuentro con Sifu Wong fue en una conferencia sobre el Chi-Kung, en Octubre de 1998 en Barcelona. Sifu nos explico en qué consistía el chi-kung y nos hizo a todos los asistentes una demostración: experimentar directamente lo que es generar chi mediante el ejercicio Levantar el Cielo. Fue cuando por primera vez experimenté lo que era el chi en mi corazón; ése fue el primer momento que sentí que mi corazón podía sonreír y podía abrirse a la vida.
El 13 de Marzo de 1999 tuve mi segundo encuentro con Sifu. Por aquella época, Sifu realizaba consultas individualizadas; así que me decidí a realizar una consulta para solucionar mis problemas de salud cada vez más agravados (asma, artrosis en la rodilla derecha, escoliosis, ansiedad, stress, fumador) . Esta experiencia fue muy especial para mí; me citó en un parque, me hizo realizar unos ejercicios, seguí sus instrucciones al pie de la letra hasta que se me acercó, me tocó de forma muy suave en las caderas y sentí como si me desbloquease. A partir de ese instante empecé a moverme de forma vigorosa hasta que la energía estalló dentro de mí y me invadió todo el cuerpo; fue entonces cuando sentí una alegría desbordante que se precipitó en una gran carcajada de risa incontrolable. Esta experiencia fue fantástica, el camino de la curación acababa de empezar para mí; aún recuerdo como por la tarde, en su conferencia, me hizo salir para explicar mi experiencia a los asistentes y no podía explicar con palabras todo lo que había sentido, aunque no hacía falta porque el entusiasmo, alegría y paz se reflejaba en mi cara.
Empecé cada día a integrar en mi vida los ejercicios especiales que Sifu me dió para mi recuperación, enfrentarme al dolor de la enfermedad con la maravillosa herramienta de la inducción del flujo de chi, desechar toxicidades, superar la enfermedad sonriendo desde el corazón, fluyendo con la energía para eliminar de mi vida el cansancio, la enfermedad, la ira, el egoísmo; poco a poco, escalón a escalón, saboreando los progresos, superando los momentos de dudas y crisis, abriéndome al aprendizaje, confiando en la vida, confiando en las palabras y las instrucciones que nos da el Maestro en los cursos. Sifu nos da la información que necesitamos para cada momento. Si seguimos sus claras instrucciones, nuestros resultados se verán en poco tiempo. En el primer año, conseguí dejar de fumar -en marzo de 1999- después de muchos intentos, desapareció el insomnio, mi asma empezó a mejorar, mi mente se volvió cada día más clara y fresca, en general había mejorado.
En Agosto del año 2000, el Gran Maestro Wong Kiew Kit y los organizadores de cursos en España prepararon un gran encuentro internacional de las Artes Marciales del Institute Saholin Wahnam en Camponuevo (Segovia-España), con un programa extenso en las distintas artes: el Chi-Kung, el Tai-chi-chuan y el Kung Fu. El programa de Chi-Kung al que me apunté, como parte del proceso de curación que había abierto, era: masaje de órganos internos, respiración abdominal y zhang-zhuang -generando fuerza interna-. Asimismo, realicé los cursos de Tai-chi-chuan, para retomar mis antiguos conocimientos de Tai-Chi ("dance"); el contenido del programa era: fundamentos del tai-chi-chuan, la forma de 24 patrones del estilo Yang, empuje de manos y todas los secuencias de combate. Siete cursos intensos, vividos con intensidad, unos cursos que pusieron al descubierto todas mis carencias; aquello que yo praticaba y llamaba taichi no tenía nada que ver con las artes que Sifu nos enseñó, ahora entiendo lo que tantas veces nos decía, que el arte del Tai-chi-chuan se había desvirtuado, lo que conocíamos en Occidente como Tai-Chi era sólo una pequeña muestra de lo que realmente era el Tai-Chi: un arte marcial.
Comencé a practicar cada día Tai-Chi-Chuan como arte marcial, era muy torpe con la forma, mi cuerpo estaba completamente bloqueado, practicaba pero no veía progresos significativos; los progresos en mi caso no eran tan espectaculares como en el Chi-Kung en el principio, las mejorías eran más lentas porque necesitaba más tiempo. En una ocasión, en un curso de Tai-Chuan, le pregunté al Maestro por qué no obtenía resultados más evidentes y él me contestó que era una cuestión de tiempo, ya que había comenzado para mí una cuenta atrás de purificación y limpieza y que, por tanto, mi propia naturaleza necesitaba tiempo para poder eliminar todos los deshechos acumulados (que no eran pocos) y eso requería, sobre todo, paciencia. Me dijo que tenía que confiar, me recordó cómo estaba antes y cómo estaba en ese momento, de esta forma me dió una respuesta sencilla, simple, efectiva y directa, justamente lo que necesitaba en ese instante; sus palabras están llenas de sabiduría. Había que ser perseverante, disciplinado con la práctica, los cambios seguían sin ser evidentes; ahora, cuando miro en la distancia, comprendo que fue un trabajo fundamental para mi progreso, a pesar de que los resultados no eran evidentes.
En el verano del 2001, se organizó otro encuentro en Banyoles (Girona); por esas fechas, mi asma había desaparecido, mi energía había aumentado considerablemente, mi mente estaba cada día más fresca y clara para enfrentarme a los problemas cotidianos de mi vida profesional, la seguridad en mí había aumentado, disfrutaba de mi tiempo libre como nunca, la relación con mi pareja se consolidó firmemente desde el sentido más amplio del amor, todo eran buenas noticias. Sin embargo, mi práctica del Taichichuan no estaba dando los frutos que yo deseaba: mi forma no era correcta, mis posiciones no estaban asentadas a la tierra; así que ese año repetí algunos cursos de Taichichuan. En ese curso mejoré lo suficiente para poder rectificar todas mis posiciones incorrectas y proseguir mi entrenamiento en los sucesivos meses.
Comencé a practicar cada día zhang-zhuang (los tres círculos o levantar aguas), mis ejercicios especiales de Chi-Kung y la forma Yang de 24 patrones; practicaba una media de 1'00" a 2'00" hs. al día repartidas en dos sesiones, una por la mañana antes de ir a trabajar y otra al final de la tarde antes de cenar y, cuando tenía la oportunidad, practicaba Tui- Shou una vez a la semana con mi brother Daniel, de Barcelona. En este periodo de tiempo noté un cambio aún más importante: mi forma mejoró mucho, aunque aún me faltaban muchísimas cosas por aprender, sabía que estaba en el camino correcto. Esto me motivó mucho, al ver que todo el esfuerzo y el trabajo que había realizado estaba mostrando los frutos.
En Octubre del 2001, se organizó un curso en Madrid como repaso del curso del verano en Banyoles. El programa integraba el Estilo Chen de 42 patrones, un estilo mucho más marcial que la forma corta de 24 patrones Yang. No pude aprender toda la forma, sólo una pequeña parte, era incapaz de memorizar tanta información; así que me planteé disfrutar del curso, mi objetivo fue fluir y consolidar mis posiciones, mi fuerza interna, dándole una especial importancia al ejercicio Acariciar la Cola del Gorrión. En ese momento la forma Chen era demasiado para mí, creía que no podría realizarla nunca. Mi progresión fue notable, en un momento de la práctica tuve una manifestación de Chi en posición de jinete: mis brazos volaban, no podía pararlos. Fue una experiencia fantástica. Sifu nos animaba a fluir y nos explicó que él intuía que los grandes maestros habían desarrollado muchas de sus habilidades a través de la manifestación de flujo de chi. Sifu me animó a realizar el curso especial de Tai-Chi-Chuan que se estaba preparando en Sungai Petani (Malaysia) para el mes de Julio, con todos mis amigos-hermanos de práctica- Javier, Iñaki, Jeffrey, Laura, Roberto, Attilio, Ricardo y Ángel.
Mayo del 2002. Era el momento de saber si estaba preparado para realizar el curso de Julio en Malaysia; sobre todo, si podía realizar la forma del estilo Chen, porque era un requisito para poder asistir al curso especial de Tai-Chi-Chuan de Malaysia. Desde Octubre hasta Mayo sólo me había aprendido una primera parte de la forma Chen, así que en el curso de Mayo que se volvió a organizar en Madrid tuve otra oportunidad para aprender lo que me faltaba de la forma Chen. La forma Chen la aprendí con la ayuda de Javier Galve, quien me dedicó su tiempo y su conocimiento en Junio del 2002; aunque hay que pulir todos los patrones, estaba contento porque pude superar el listón y mi rodilla de momento también, a pesar de que continúan las molestias.
Así que pensé qué iba hacer en el verano. Mirándolo en la distancia, estaba inquieto; todo era nuevo para mí: el país, la cultura, el idioma, el gasto económico que suponía. Dudaba de si realmente iba a aprovechar el curso con Sifu; por una parte, no había traducción simultánea al español y yo no sé nada de inglés, aunque también sabía que no me hacía falta porque Sifu nos enseña de corazón a corazón, no hay mejor lenguaje en el mundo que éste. Por otro lado, el compromiso que llegamos todo el grupo en la estancia de retiro y práctica que nos auto impusimos como disciplina en Cameron Highlands, para mi era un desafío muy importante ya que no sabía si podría aguantar, eran muchas cosas a tener en cuenta. Medité dejando a un lado lo que mi cabeza intelectualizaba y fluí con el chi, eliminando tensiones innecesarias, y me dije a mí mismo que si había llegado hasta aquí era por algo así que hice lo mejor que podía hacer aprenderme la forma Chen disfrutando y fluyendo, y por otro lado sacar el billete de avión hacia Malaysia.
Querido Sifu, estoy profundamente agradecido de todo lo que me ha enseñado en todo este tiempo, mi vida ha cambiado radicalmente, tanto en mi practica de las artes como en mi vida diaria, no hay dinero en el mundo para tanta riqueza como las artes que nos enseña, siento un profundo gran respeto por mi Maestro y por los Maestros que enseñarón a mi Maestro.
Jorge León García
Septiembre - 2002
Este testimonio esta puesto en esta pagina de mi amigo, compañero y hermano Javier Galve.
www.chi-net.com , en la sección de experiencias
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